DIOS NUNCA PIERDE

Por: Ricardo González

Dios nuca pierde

Éstas palabras contrastan grandemente con la imagen que nos hemos hecho de un Dios Padre permisivo, blando y que soporta todo tipo de desviación e irresponsabilidad. Un Dios que siempre tendrá para nosotros un “sí”. Un Dios incapaz de juzgar el pecado y la maldad. Mas la parábola de los talentos nos muestra a un Dios Padre que es Dueño y Señor. Que no tolera la negligencia y la falta de buena mayordomía. Es un Señor que se va, dejando sus bienes a sus siervos y confiando en que ellos los administrarán de la mejor forma. Ellos conocen su carácter. Su Señor no “juega para perder”, Él nunca pierde, sino que todo lo que su Señor hace produce. En el Señor el sufrimiento produce “peso de gloria”, la prueba produce paciencia y la paciencia fe. Del grano de trigo que cae y muere, el Señor produce vida abundante. De esclavos produce un pueblo, un gran ejército. De un humilde pastor produce una gran rey. De un Jacob mentiroso y estafador produce un Israel luchador, vencedor. De hijos pródigos como nosotros, produce hijos de bendición, hijos de restauración.

Pero el que había recibido mil monedas llegó y dijo: “Señor, yo sabía que tú eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges lo que no esparciste.

Mateo 25:24 (RVC)

El siervo conocía que el Señor era duro, que esperaba recoger frutos aún donde no los había sembrado. En vez de ser igual que su Señor, en vez de trabajar de acuerdo a las expectativas de su amo, se dio a la inmovilización. El tesoro que se le había entregado lo enterró. El tesoro no era una semilla para enterrarla, sino que era fruto del trabajo del Señor, que ahora era puesto en sus manos para que lo multiplicara.

El siervo vivió el engaño que viven muchos hoy día. Que piensan que con el “Ay bendito” van a cambiar la verdad divina. Que Dios comprometerá su santidad por nuestra iniquidad. Que la gracia es un permiso para caminar en pecado y rebeldía. Que la gracia obliga a Dios a mirar para otro lado ante nuestra soberbia. Aún sabiendo, el siervo se creyó su propia mentira. Hasta que estuvo frente a su Señor y sus justificaciones se desmoronaron ante la mirada firme y transparente de su Señor.

Nuestro Dios es muy diferente a lo que muchos están presentado hoy. Sí, es amor, pero también es santo y justo. El Señor de la casa es bueno. Bendijo con abundancia a los que se habían esmerado. Tuvo confianza en ellos, les dio a todos de sus riquezas, pero solo galardonó a los que honraron su confianza.

El Señor ha puesto en tus manos grandes riquezas. Son fruto de su obra entre nosotros. Él te ha dado recursos, talentos, dones para su gloria. No tengas miedo como aquel siervo malo. Sé creativo, busca la manera de usarlos. Sé diligente, no lo dejes para luego. El Señor viene y espera ver lo que has ganado para su gloria.

Bendiciones

Autor entrada: stevejni135