DISCIPULANDO A OTROS  

 

Por: Alfredo Pérez

Existen muchísimos modelos de vida. Puedes mirar a tu alrededor y darte cuen- ta de que estamos siendo influidos por las personas con quienes convivimos y por las que admiramos ya sea en el área de los deportes, música, cine, iglesia, etc… La realidad es que solo basta analizar nuestro comportamiento para eva- luar a quien estamos imitando con nuestro estilo de vida.

discipulando a otros

En la iglesia se nos enseña que debemos imitar a Cristo, nuestro modelo de vida. Sin embargo, es necesario y sano que también los jóvenes encuentren dentro de la Iglesia personas que siguen a Jesús de quienes ellos puedan tomar el buen ejemplo de la vida cristiana. Es decir, necesitamos tomar consciencia de nuestro papel dentro de la Iglesia: “Somos responsables de modelar una vida digna del cristianismo a nuestros hermanos/as más tiernos” de manera que los que ya hemos pasado por algunos caminos de la vida podamos ayudar a aquellos que ahora los atraviesan. Eso es discipulado. Y el Esgrima bíblico es un programa que nos permite desarrollarlo.

En mis inicios como competidor de Esgrima Bíblico, comencé a participar en el ministerio simplemente porque me gustaba memorizar la Biblia, sabía que sería muy útil en mi vida tener presente la Palabra de Dios en mi mente, y además porque disfrutaba muchísimo competir y experimentar todas las emociones que conlleva ser parte de una competencia. Sin embargo, Dios quería darme más. Mucho más. Él quería formarme. Dios uso el ministerio de Esgrima para yo fuera discipulado. No sólo encontré compañeros y un adiestrador en mi equipo… encontré amigos.

Aprendí mucho de mis adiestradores, pues ellos no sólo se interesaron en mí para formarme como un buen competidor de Esgrima. Ellos me enseñaron con su ejemplo y consejos acerca de aspectos más profundos de mi vida, fueron mi guía para la toma de muchas decisiones muy importantes en aquellos momentos y se convirtieron en modelos para mi vida. Y ahora aunque ya no soy competidor, seguimos siendo amigos y les agradezco su ayuda para mi formación.

Por eso creo firmemente, que el Esgrima no es un programa para sobresalir y demostrar nuestra superioridad sobre otros. Va más allá. Es un programa para formar espiritualmente a la juventud. Para enseñar a ser como Jesús, dando evidencia de que nuestras vidas lo imitan a Él y que nada importa más que llevar la Palabra de Dios al corazón, donde queda internada para siempre. Que lo más importante no es tener un buen competidor, sino saber qué tu equipo está cimentando su vida en Jesús, de manera que aún si ya no fuese competidor, su pasión por Dios seguirá en aumento cada día. Esto es Esgrima Bíblico. Esto es discipulado.

Autor entrada: stevejni135