EL CURIOSO CASO DE… NOE

Por: Ariadna Romero

 Difícilmente podemos pensar en la historia bíblica de Noé sin relacionarlo con la obediencia y en cómo este hombre, pese a todas las críticas y burlas en su contra, continuó siguiendo las instrucciones precisas de Dios, pero quiero mirar el asunto desde otra perspectiva.

arca
arca

El Señor fue sumamente explícito en contarle sus planes a Noé, y todo sucedió en el orden previsto: la construcción del arca, las parejas de animales abordando, el alimento almacenado y finalmente Noé y su familia. Dios incluso le notificó: “Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.” Gen 7:4 “Era el año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes…” cuando empezó el diluvio. Imagínense a este hombre de 600 años esos primeros 7 días mientras llegaba la lluvia, como el responsable a bordo, con una compañía inusual y sin la más mínima idea de qué hacer con sus días en esa extraña situación.

Ok, tan sólo tenía que aguantar 40 días con sus noches y entonces todo volvería a la normalidad, al menos en teoría.

Sin embargo leemos más adelante en el relato: “Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Gen 8:13-14 “

¡1 año y 10 días después! ¿Puedes imaginarlo? Yo sí. Imagino a un Noé soportando los cuestionamientos de su familia: “¿Cuánto tiempo más estaremos aquí?” sus reclamos y sus críticas, la preocupación por que el alimento rindiera lo suficiente, la ardua tarea de limpieza que supongo formaba parte de su rutina, – y que no era nada agradable- la desesperación por no saber hasta cuando Dios lo mantendría ahí, porque si El Señor había cerrado la puerta del arca, era Él mismo quien debía abrirla.

Después de todo Él dijo que llovería 40 días y 40 noches, no que ese sería el tiempo de Noé dentro del arca.

¿Te has sentido como Noé? ¿Sientes que has pasado demasiado tiempo en la misma situación? ¿Aguantando, trabajando, tolerando, en un encierro espiritual en el que ya no puedes más, con un cargo que parecía era por un lapso de tiempo pero El Señor ha decidido todavía dejarte ahí? Tranquilo.

“Y se acordó Dios de Noé…” (Gen 8:1) No es que se hubiera olvidado de él, es que se llegó el tiempo adecuado para la siguiente etapa en el plan perfecto de Dios. Sigue confiando. El Señor abrirá las puertas de tu arca en el día oportuno para ti, cuando puedas estar a salvo para iniciar la siguiente encomienda y llegado el tiempo, sigue el hermoso ejemplo de Noé y adórale en tu nueva situación, luego de haber resistido la prueba, y salir victorioso ¡Qué Jehová pueda percibir el olor grato de tu alabanza!

Autor entrada: stevejni135