La libertad es saber mirar bien

Por: Mauricio Constantino

 “Desde que tenía 15 años de edad estaba envuelto en la pornografía y muchas otras formas de impureza, y mis problemas se agravaron a medida que pasaba el tiempo. A través de mis años de adolescencia, veía revistas pornográficas como Playboy, Trafagón, Oui …etc.

Horror Image of a Woman Trapped in Fabric

 A los 22 años fui contratado como piloto de la Aerolínea y empecé a llegar a hoteles alrededor del mundo. Allí fue donde la pornografía realmente logró atraparme, porque descubrí que el cine pornográfico estaba disponible en casi cada hotel. Luego llegue al Internet, y las charlas de sexo se volvieron parte de mi vida diaria. Todos esto me llevo a la disolución de mi familia, la destrucción de mi primer matrimonio, y la muerte de mi sueño de tener una familia que se amara entre sí. Así que mi mayor deseo era tener un hogar lleno de amor, donde hubiera armonía, apoyo mutuo y estímulo de todos. Me casé la primera vez a los 20 años. Pero debido a mi problema con la pornografía, y el descontento que había en mi corazón y en mi vida, mis sueños se fueron a tierra y mi matrimonio de 14 años terminó en divorcio”.

 Es una fracción del testimonio de Mike Cleveland fundador del curso en línea “settingcaptivesfree.com”. Esté curso es un programa que ayuda a las personas que tienen problemas con diferentes adicciones.

 La pregunta que me hago siempre que escucho la historia de alguien que ha caído en una adicción es: ¿Cómo se llega a ese punto? No creo que existan respuestas simples a la pregunta. Creo que es algo multifactorial y en la mayoría de los casos con un génesis accidental.

 El factor común que vivimos de los que alguna vez hemos experimentado una adicción es el anhelo de ser libre, de que por fin un día se acabe ese viaje de experiencias que terminan en una profunda soledad y depresión. Se vive la macabra tensión entre el placer que se experimenta y la profunda tristeza que causa el reconocer que otra vez nos hemos sentado a comer algarrobas con los cerdos, es decepcionante saber que desde hace años no se ha podido emprender el viaje de salida. Es el dolor que se experimenta al tomar consciencia de que una vez más se ha caído en la profunda alcantarilla de aguas negras. Angustiosamente, con el tiempo se descubre que se trata de algo mucho más poderoso y se reconoce la necesidad de algo más que solamente decisiones radicales.

 El drama de la adicción se revive cada vez que viene una tentación. La tentación prueba el material con el que fueron construidas las decisiones de ese “no volveré a caer”. La mayoría de ellas sonaron tan convincentes y firmes pero fueron construidas bajo el efecto de la culpabilidad y ese profundo sentimiento de tristeza. Esas decisiones lamentablemente para muchos significa un intento más de hacer callar la conciencia que nos está acusando y que aterroriza nuestra mente día y noche, aumentando así la frustración de haber gastado tanto por un shot de placer.

 La tentación es la invitación a tomar el camino más fácil, fantasioso y egoísta para satisfacer las  necesidades. Es la sugerencia a experimentar un camino atractivo pero contrario al de la voluntad de Dios.

 El problema de la tentación es que es una excelente operadora, sabe oprimir los botones adecuados para hacer sucumbir aún al más fuerte de una forma fina y calculadora. La tentación opera en medio de la cotidianidad, del estrés y sobretodo en esos días donde todo ha salido mal.

 Algunos especialistas han podido identificar el llamado  “ciclo de la adicción”. Consta de cuatro fases:

  1. El evento desencadenante: hay cosas tan normales como el hambre, la ira, el cansancio y la soledad, que pueden provocar una posible recaída en cualquier adicció Hay cosas que nos hacen pensar que no tenemos otra opción o que al no ser trabajadas pueden terminar en ese profunda alcantarilla.
  2. La ritualización: llega el punto en donde se presenta la tentación como opció No se cae en la tentación así nada más, se entra en la inofensiva experiencia <<controlada>>, es el tiempo donde se hacen cosas “no peligrosas” y que uno se dice así mismo “no tiene nada de malo”, se piensa que no es algo pecaminoso. Es como pasar por la panadería cuando estoy a dieta y mi debilidad son los panes. Después de algún tiempo y un sin fin de: “no creo que pase nada si hago esto”, se llega al punto del asombro, hay algo o alguien que de pronto atrapa tu atención, es algo “nuevo y diferente”. Hasta este punto hay una pequeña línea que separa a la persona de la abominable bestia de la adicción, es como pararse ante la puerta de la panadería y quedarse viendo al interior de la tienda. Lo más probable es que en este punto la seducción ha causado ya mucha influencia en la cabeza como para dar marcha atrás, aunque todavía hay esperanzas y existe la oportunidad de decidir no caer.
  3. La búsqueda implacable: este es el momento en donde se ha entrado en la adicción y se está buscando sentir má Es como una especie de cacería en donde frenéticamente se rastrea la “mejor experiencia de la vida”, se gasta (incluyendo tiempo) lo que sea necesario para conseguir esa utópica realización de placer, se pasea por toda la panadería buscando ese pan que -no- ha comido nunca. La mente se encuentra extraviada en este punto, ha perdido la razón y la capacidad de poner límites.
  4. La cruda: es el punto en donde la conciencia acusa la situación recién cometida, donde los niveles hormonales se han estabilizado y la persona se da cuenta que otra vez está metido en las garras de la adicción, descubre que al final de cuentas sabía al pan de las veces pasadas. Esta fase es trifásica, consta de tres momentos: primero, se experimenta la culpa, después, la vergüenza (es la plena conciencia de no ser el tipo de persona que se espera que sea) y por último se hace la resolución, se toman decisiones radicales, de no “volver a caer”. Durante un tiempo se la lleva tranquilo hasta el próximo evento desencadenante.

En el Evangelio de Lucas se nos deja ver un fantástico cuadro de la experiencia de Jesús ante la tentación. El capítulo cuatro con los detalles que se nos relata, nos permite ver la densidad de la situación y la constante invitación a tomar un camino diferente al que Dios tenía para su Hijo.

El diablo tentó a Jesús durante los cuarenta días, así lo dice la Biblia. Lucas nos relata que al final de la experiencia del ayuno, Jesús tuvo hambre y ante esa necesidad se le invita a que la satisfaga por medio de un camino fácil, fantasioso y egoísta. Hay tres invitaciones que experimenta Jesús: La primera es la del deseo, se le invita a experimentar caminos diferentes para saciar sus deseos de comida. En párrafos arriba he mencionado que el hambre es un evento desencadenante, no es coincidencia que sea uno de los cuales se haya validó satanás para tentar a Jesús. No solamente se siente hambre de comida, también de sexo, de ser reconocido, de relaciones personales y un montón de cosas que impulsa a las personas a buscar saciar esa hambre.

La segunda tentación que se le presenta a Jesús es la oportunidad de tener todo dominio y gloria. Jesús rechaza el camino fácil de tener poder, de recibir toda la gloria evitando el tormentoso camino del sufrimiento. La invitación fue que tomará un camino más ligero al de la cruz, su vida la llevó en plena obediencia y sumisión a Dios.

Por último le tentó en cometer un acto de irresponsabilidad, con el fin de encontrar la misericordia de Dios al final del camino. John Powell en su libro “Amor incondicional, amor sin límites” nos ayuda a entender estas tres tentaciones desde las teorías psicológicas de Adler, Freud y Skinner. Jesús se está oponiendo a la búsqueda de cualquier camino que no vaya de acuerdo al camino de la entrega total a Dios y la renuncia a uno mismo.

Reconocer que no se tiene la capacidad, ni el poder necesario para rechazar una tentación que opera en los deseos y anhelos más fuertes, es el primer paso para vencer la tentación. Solamente en el refugio pleno en Cristo Jesús se da el impulso necesario para empezar a evitar caer en la tentación. Cualquier intento de ser libre fuera de Cristo es un acto de querer la auto glorificación y no desear reconocer la dependencia en Dios. Muchos hemos deseado ser libres porque estamos cansados de vivir una doble vida, de tener que seguir escondiéndonos, porque ya no deseamos continuar gastando tanto en algo que hasta la fecha no ha sido capaz de llenarnos ni un poco, olvidándonos que Dios se fortalece en nuestra debilidad.

A.W. Tozer, nos ayuda a entender este punto cuando habla acerca de la fe en su libro “La búsqueda de Dios”, el dice que: “El hombre que ha luchado por purificarse así mismo, y no ha conseguido nada más que fracasos, encontrará grande alivio al quitar la mirada de sí mismo y fijarla en aquel Único que es perfecto… La fe es un cambio de mirada; dejamos de mirarnos a nosotros mismos para mirar a Dios”.

El problema que enfrentamos a la hora de vencer la tentación es que estamos tratando de luchar con nuestras propias fuerzas, esforzándonos por no caer, pero apartando nuestra vista de aquel que tiene el poder para vencer cualquier tentación. Solamente teniendo una fe viva y activa, no es un acto que se realiza una sola vez, sino es una actitud continua del corazón que se mantiene mirando a Dios. Solamente al depositar nuestra mirada en Cristo Jesús podremos rechazar un camino diferente al que es la voluntad de Dios, solamente mirando a Jesús resistimos la tentación.

Esta mirada incluye tres elementos que considero importantes:

  • Reconocer una autoridad y rendirle cuentas. Es necesario que tomemos consciencia de lo sano que es rendir cuentas a una persona a la que reconocemos como autoridad, para que nos pueda exigir cuentas de nuestros actos. La mayoría de las personas nos da tanto miedo decir lo que estamos pasando en la intimidad, que preferimos vivir ocultando nuestras luchas y no dejamos que alguien nos señale que hemos dejado de mirar a Jesús en ciertas acciones y conductas. Pablo nos exhorta con las siguientes palabras: “ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo”. El contexto en donde dice esto Pablo es cuando alguien ha sido sorprendido en pecado y el de tener sumo cuidado con la tentació La palabra -carga- en este pasaje significa: <<exceso de equipaje>> y es lo que la tentación pone sobre nosotros, un peso que solo podemos sobrellevar en Cristo, cuando un hermano me ayuda a quitarme esa carga lo único que está haciendo es indicarme que mire a Cristo. Es Cristo realmente quien me quita el exceso de equipaje que llevo. Rendir cuentas es que la otra persona sepa que llevo una enorme carga en la intimidad y que esa carga me va a destruir a mi y a mi familia.
  • Operación LPC. La operación constan de tres parte: a) Limpiar: significa sacar de tu vida todo aquello que es tu tesoro, todo aquello que muchas veces te ha costado trabajo y horas tener, es tener que limpiar tu cuarto, computadora, libreta de amistades, refrigerador, lo que sea necesario. Limpiar no es tirar a la basura, significa destruir, hacer que nadie más lo pueda utilizar y que no tengas de nuevo acceso a esas cosas. b) Poner límites: es saber que hay ciertos lugares, personas, acciones, conductas, entre otros que provocan cierta influencia sobre mi vida, que soy reactivo al contacto con ellas, y por eso es mejor poner un lí Poner límites a José le costó estar preso en la cárcel, no creas que estás perdiendo mucho al momento de poner límites. c) Cortar: con la fuente que produce esos momentos de tentación en tu vida, es un acto que necesita mucho valor y fuerza, pídele a un amigo que te ayude a cortar con todo aquello que sabes es un detonador en ti, puede ser una pc, una tarjeta de crédito, un trabajo, etc. Jesús dice que: “mejor es entrar manco a la vida, que con el cuerpo completo ser echado al infierno”.
  • Diseñar un botón de pá Es cuando por alguna razón has dejado de ver a Cristo, tienes la ilusión de que ya eres fuerte para poder resistir, enfrentar una situación de crisis o simplemente te expusiste accidentalmente a una situación complicada, provocando que se generen en ti deseos e impulsos; es aquí cuando de pronto tener a la mano un <<botón de pánico>> te ayuda a evitar la caída. Es necesario que este botón pueda alertar a las personas que te están cuidando, que te ayuden a poner límites, que te orienten a poner de nuevo tu mirada en Cristo. Un botón de pánico puede ser un mensaje, una llamada, una salida de emergencia a tomar un café, un “necesito que vengas por mi”, una videollamada. Recuerda el botón de pánico debe ser lo suficientemente fuerte para que más de uno pueda saber que estás en peligro.

Deseo que al llegar a este punto puedas saber que hay esperanza en Jesús. Quien soportó toda la carga de cualquier tentación en sus hombros, por eso es capaz de identificarse contigo al saber lo pesada que es tu carga. Le pido a Dios que te ayude por medio de su Espíritu Santo a tener fe y  a poner la mirada en su Hijo, y en Él hallar libertad. Esa libertad que sólo se puede obtener por su poder y para su gloria.

Autor entrada: stevejni135