LAS SEMILLAS

Por: Edwin Rubio

Desde hace unos años ya, hemos escuchado en el mundo acerca de una empresa llamada Monsanto, que está tratando de entrar en los países latinoamericanos para poder privatizar el uso de semillas, principalmente las que producen alimento y tener a su cargo todos los fertilizantes.

las semillas

Solo algunas personas tendrían el poder sobre todas las semillas, esto sería catastrófico para nuestros países que dependen en gran manera de la agricultura, ya que se estaría regresando, más o menos, al tiempo de la colonia, donde se trabajaba la tierra del Señor Feudal sin obtener nada a cambio.

Me puse a divagar un poco en el tema, pensando: ¿Qué sería de nosotros si eso llegara a pasar? Creo que habría grandes extensiones de tierra que “tendrían” que ser sembradas por orden de los que tienen la patente de las semillas y fertilizantes para poder alcanzar las ganancias proyectadas. Además creo que se nos estarían vendiendo alimentos transgénicos, casi artificiales. Serían alimentos caros y aquellas personas que viven de sus propias cosechas morirían de hambre en poco tiempo. Dominar la naturaleza se nos dio de parte de Dios para poder vivir. Monopolizar la naturaleza… no creo que sea de Dios.

En Mateo 13:3-9 Jesús enseña con la parábola del Buen Sembrador, que para mí es una de las más importantes en el evangelio.

“3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;

6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

9 El que tiene oídos para oír, oiga.”

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Aquí, a mí me enseña la forma más pura del Evangelio, que debe de ser esparcido por todo el mundo, en todo lugar, sin excepción alguna. Pero, como si se tratase de los tratados con Monsanto, parece que algunas iglesias han monopolizado el evangelio, teniendo “La estrategia perfecta” para llenar la iglesia, jactándose de tener “La doctrina correcta” o simple y sencillamente diciendo que “Ahí si, se siente la presencia de Dios” o peor aún, aquellos que hacen todo para la iglesia, se olvidaron de salir a evangelizar, me pregunto: ¿Eso no sería como patentar el evangelio?

Por años les hemos dado Semillas transgénicas de evangelio a las presentes generaciones, diciendo y acomodando el evangelio a nuestro modo, luego nos preguntamos ¿Por qué los jóvenes abandonan las iglesia? La respuesta es sencilla y obvia: No les hemos dado una buena semilla. Se dice que el 59% de los adolescentes al salir de la secundaria abandona la iglesia definitivamente o por un periodo largo, y nosotros le echamos la culpa al diablo, a el mundo, a los programas de TV, cuando el verdadero problema está en nuestros programas de la iglesia donde viene el error en el que me quiero enfocar: Hicimos programas para atraer gente, no para evangelizar.

La industria del entretenimiento es grande, nosotros no pertenecemos a ella como iglesia (aunque no creo que sea nada malo que pudiéramos incursionar en ella, pero es otro tema) Nuestro trabajo es evangelizar, regar la semilla, y nosotros queremos: abonar, regar, echarle fertilizantes, combatir las plagas, cuidarlas del clima e incluso ponerle un invernadero si se puede. Olvidamos lo que dice en 1 Corintios 3:5-7

“5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.

6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.”

Nos quitamos la vida buscando los “programas perfectos” que nos hagan crecer como iglesia, cuando lo único que necesitamos es: La Palabra de Dios, La oración para tener esa comunión que nos haga crecer y que haga crecer a los jóvenes de la iglesia para que, si se van a ir de la iglesia, lleven la semilla y que de su fruto a su tiempo, en el tiempo que Dios quiera. ¿Quieres un programa que en realidad funcione? Básalo en la Biblia, no en lo que dice tal o cual pastor o apóstol o líder, ve a la palabra de Dios, ahí veras la mejor opción. Tú no tienes la respuesta, la tiene Dios, tú solo eres encargado de esparcir la semilla, no trates de monopolizarla, no trates que tus chicos trabajen para la iglesia, haz que trabajen para Dios, teniendo jóvenes desnutridos espirituales, tendremos más deserción que ahora y mucho más duradera. Quita todo lo demás que estás haciendo en tus programas y deja solo la semilla, estarás a punto de ver el milagro de la vida eterna.

Autor entrada: stevejni135